Herramientas de accesibilidad
Este vino junto a “Furtaperas” y “Carapuchete” forma parte de una colección basada en la mitología, las leyendas y las tracciones aragonesas, un proyecto que se desarrolló a partir de cero, comenzando por el concepto, los nombres, las ilustraciones originales, el diseño, la aplicación al envase y preproducción de las etiquetas frontales y traseras. Vinos jóvenes para chatear, desenfadados, canallas para un público disfrutón, sin complejos y local.
En este caso el Silbán tal y como explicamos en la contraetiqueta es un “gigante feroz y despiadado del municipio de Tella y homónimo aragonés de Silvanus, dios romano que gobierna los pastos, los bosques y los campos. Con su larga barba, enorme altura y aspecto aterrador, sembraba el pánico entre los lugareños cuando salía de su cueva”.